Modelo de trabajo
Atendiendo las miradas que están poniendo atención al diálogo de saberes o sistemas de conocimiento (científicos y territoriales, tradicionales e innovadores), se construye un modelo de trabajo centrado particularmente en el reconocimiento de las capacidades de los actores territoriales y su expansión para el fortalecimiento de procesos orientados a un desarrollo fidedignamente sostenible e inclusivo. De esta manera, se reconocen la experiencia y conocimientos existentes en las personas y las instituciones territoriales buscando impulsar desde la acción colectiva y la política pública regional y local: (i) proyectos comunes, concertados y en diálogo más igualitario; (ii) mejorar la participación y gobernanza territorial; (iii) empoderar a los grupos con menos oportunidades; (iv) y aportar a las economías locales.
En la medida que los territorios son concebidos, más que como espacios geográficos o unidades administrativas, como una construcción social y biocultural, adquieren visibilidad y relevancia el conjunto dinámico de saberes, capacidades y prácticas de comunidades específicas que han coevolucionado adaptativamente en un espacio cultural y natural determinado.
En el marco de esta perspectiva de trabajo no podemos sino rearfirmar la incidencia de la cultura, y el conocimiento en general, en los procesos de experimentación e innovación. En efecto, las artes son en sí una disciplina experimental, especulativa y disruptiva, una particular metodología de investigación e innovación que permite movilizar los afectos y la inteligencia de los individuos y las comunidades para ponerlos al servicio del bien común y la transformación territorial.
